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"Facsímil" - Alejandro Zambra

"28. Tu casa

1. Es de un banco, pero prefieres pensar que es tuya.

2. Si todo sale bien, terminarás de pagarla el año 2033.

3. Vives aquí hace once años. Primero con una familia, después con algunos fantasmas que también se fueron.

4. El barrio no te gusta, no hay plazas cerca, el aire es sucio.

5. Pero amas esta casa, nunca vas a abandonarla.

A) 2 - 3 - 4 - 5 - 1

B) 3 - 4 - 5 - 1 - 2

C) 4 - 5 - 1 - 2 - 3

D) 3 - 1 - 2 - 4 - 5

E) 1 - 2 - 4 - 3 - 5 "
Pág. 26

"40. Los estudiantes van ______________ la universidad ____________ estudiar, no _______________ pensar.
A) a a a
B) a a a
C) a a a
D) a a a
E) a a a

41. Los estudiantes van a la universidad a ______________, no a ________________.

A) dormir        morir
B) tomar          pensar
C) estudiar       protestar
D) llorar           leer
E) comprar      vitrinear

42. Y si les quedan energías, _______________ eso está el deporte.

A) para
B) para
C) para
D) para
E) para

43. Y si les quedan _______________, para eso está ________________.

A) esperanzas              la realidad
B) frustraciones           el copete
C) ilusiones                 el vacío
D) piedras                    la policía
E) neuronas                 la pasta base "
Págs. 37 y 38

"Creo que gracias a la copia salimos un poco del individualismo y empezamos a convertirnos en una comunidad. Es triste decirlo de esta manera, pero copiar nos volvió solidarios. De vez en cuando nos invadía la culpa, la sensación de fraude, sobre todo de cara al futuro, pero prevalecían la indolencia y la frescura."
Pág. 72

"En mayo de 2004, Chile se convirtió en el penúltimo país del mundo en legislar sobre el divorcio, pero la novia y yo nos anulamos algunos meses antes. La Maite y el poeta, que ahora estaban pololeando, iban a actuar de testigos, pero a última hora el poeta me falló y tuve que pedirle el favor a una mujer con quien pocos años después me casé. No voy a contar aquí esa historia, basta decir que con ella las cosas fueron absolutamente distintas. Con ella sí resultó; con ella sí pudimos, luego, divorciarnos"
Pág. 88




Mis documentos - Alejandro Zambra (comentario)

Compra Mis Documentos de Alejandro Zambra Barato

Mientras leía este libro, caminando por una calle mojada, llena de charcos, en un día nublado de Londres, comencé a divagar sobre lo autobiográfico de muchos de los cuentos. Me pregunté entonces sobre la veracidad de los hechos, vi a Zambra en algunas escenas. Luego pensé en el sentido de querer saber la verdad, de entender si efectivamente era o no autobiográfico. ¿Tiene sentido? ¿qué aporta a la lectura conocer esta información? Desplacé entonces la reflexión y vi, como quien ve algo nuevo en la superficie de una mesa cuando levanta el mantel que la cubre, una reflexión alternativa: ¿la autobiografía de quién me interesa? ¿a quién busco/veo mientras leo? ¿quién está retratado cuando nos gustan los libros?

***

Me fue inevitable pensar en el libro de Orhan Pamuk llamado "El novelista ingenuo y el sentimental" mientras leía las historias de Zambra. Sobre todo con los cuentos de la parte I y II -salvo el que se titula "Verdadero o falso"- porque parecen escritos a modo de autobiografía.

Pienso esto no sólo por que están escritos en primera persona del singular (salvo uno), sino que también por que las historias que allí se depositan Zambra las ha hablado, contado, escrito como partes de su vida en otros lugares. Por ejemplo, en esta charla cuenta exactamente algunos episodios de su infancia que son relatados en "Mis documentos". Está ahí, como calcada, la historia en que de niño pensaba que en la misa el cura decía "ni pasos dejo, ni pasos doy". O en otras entrevistas, quizá en su libro "No Leer" hay referencias a su vida en el colegio que se repiten.

Entonces uno como lector, yo en particular, comienza a imaginarse a Zambra en esos espacios. Él aparece como el inevitable protagonista, aunque en "Formas de volver a casa" insista en que no le gustaría ser protagonista de una novela (cuando su hermana, Claudia me parece que se llama, sí quiere ser un personaje). Y aparece él con su cara hinchada, su melena, y sus lentes de nerd, sentado en los lugares del Instituto Nacional, o caminando en Prinsengratch con el padre de Camilo, o en el martirio del proceso de dejar de fumar.

Todo este entramado que uno se arma en la cabeza, entre entrevistas, reportajes, conferencias, los cuentos y novelas, de un mismo autor/personaje son huellas que permiten acercarse al escritor, entender e imaginar un poco su vida.

Con Bolaño me pasa exactamente igual, leer sus libros pareciera ser leer su vida. Cuando lees al personaje que cuida un camping cerca de Barcelona y después Bolaño dice que él hizo ese trabajo, entonces se mezclan las historias. Las novelas y los cuentos tienen también otro significado, porque parecen abrir la cortina del living de los escritores para verlos en su vida cotidiana.

Pero no es el morbo de saber como culea Zambra esto al final lo que a uno como lector lo mueve en las novelas que parecen ser autobiográficas, sino más bien es el propio mundo sensorial que uno entiende reflejado en las experiencias de los personajes, del escritor por supuesto. Porque no puede el escritor sino proyectar su forma de sentir, vivir y experienciar el mundo en sus personajes.

"Lo que Anna Karénina sintió en el tren es tan parecido y al mismo tiempo tan distinto a nuestra propia experiencia que tiene la capacidad de hechizarnos. [...] sabemos que Tolstói nos está relatando, a través de Anna Karénina, su propia experiencia vital y su propio universo sensorial." dice Orhan Pamuk en "El novelista ingenuo y el sentimental". El autor crea personajes, crea historias, que probablemente vivió pero no hay autobiografía en el sentido más estricto. No es la autobiografía lo que llama la atención, sino el uso que se hace para exponer una forma particular de sentir y ver el mundo. "La precisión, la claridad y la belleza de los detalles, la sensación de << Sí, es justamente así, eso es>> que evoca la descripción en nuestro interior, y la ejemplar capacidad de un texto para lograr que una escena cobre vida en nuestra imaginación, todas estas son cualidades que nos hacen admirar a un escritor."

Me gusta lo que dice Pamuk, finalmente lo que los lectores conocemos (o creemos conocer) de la vida de los escritores tiene que ver con esto: "Lo que había permitido que esa mujer tan perspicaz me conociera bien habían sido mis propias experiencias sensoriales, que yo había trasladado de forma inconsciente a todos mis libros, a todos mis personajes: lo que siento cuando huelo el aroma de la tierra empapada por la lluvia, cuando me emborracho en un restaurante bullicioso, cuando toco la dentadura postiza de mi padre tras su muerte, cuando me arrepiento de estar enamorado..."

Lo bacán es el enlace, la manera en que este espacio común de sensaciones nos permite querer ciertas novelas, historias y autores. Qué importa si es autobiográfica o no, para qué ser tan copuchento. De eso finalmente me convencí, lo lindo es que la literatura puede lograr salir del papel y meterse en nuestro cuerpo, como en Matrix, y llevarte a lugares, citas, emociones, sensaciones.

En los libros que nos gustan, como que uno se refleja, o entiende que lo que a uno le pasa, lo que uno siente, le sucede también a otros. La gracia, pienso, que hace a los escritores ser geniales para sus lectores es que descubren de manera preciosa y precisa las emociones humanas, de forma tal que hacen sentido, evocan historias propias, y uno como lector siente que puede acceder a lo que se relata, que eso que el autor dice es cercano de algún modo esquizofrénico para uno como lector. Yo, por ejemplo, estudié en el Liceo Lastarria, y tuve profesores idénticos a los que Zambra describe en la página 100. También nos maltrataban, nos decían que no llegaríamos a ningún lado, nos amedrentaban con lo difícil que era el colegio. Al leer esa página 100 y algunas otras del cuento Instituto Nacional recordé el episodio en que recibí la nota de la primera prueba de historia que fue un 1,5. Fue volver al momento en que la profesora comunicó mi nota como la más mala del curso en voz alta, y dijo mi nombre, y dijo que se notaba que había entrado por pituto, y dijo que no duraría nada en el colegio. Hueona de mierda.

Por eso me gustan los libros de Zambra. Me gustan por que me gusta mi vida, y me gusta recordarla.



"Mis documentos" - Alejandro Zambra

"En marzo de 1988 entré al Instituto Nacional. Y luego llegaron, al mismo tiempo, la democracia y la adolescencia. La adolescencia era verdadera. La democracia no."
Pág. 26

"Ahora caminamos por Prinsengracht, hace frío. Sin quererlo empiezo a contar las bicicletas que pasan raudas por la calle. Cincuenta, sesenta, cien. El silencio parece definitivo. Siento que vamos a despedirnos en cualquier momento. Me voy a ir yendo, dice, justamente."
Pág. 49

"Esos primeros meses en el Instituto Nacional fueron infernales. Los profesores se encargaban de decirnos una y otra vez lo difícil que era el colegio; intentaban que nos arrepintiéramos, que volviéramos al liceo de la esquina, como decían de forma despectiva, con ese tono de gárgaras que en lugar de darnos risa nos atemorizaba.

No sé si es preciso aclarar que esos profesores eran unos verdaderos hijos de puta. Ellos sí tenían nombres y apellidos: el profesor de matemáticas, don Bernardo Aguayo, por ejemplo, un completo hijo de puta. O el profesor de técnicas especiales, señor Eduardo Venegas. Un concha de su madre. Ni el tiempo ni la distancia han atenuado mi rencor. Eran crueles y mediocres. Gente frustrada y tonta. Obsecuentes, pinochetistas. Huevones de mierda. Pero estaba hablando del 34 y no de esos malparidos que teníamos por profesores."
Pág. 100

"Dejé de fumar debido a las migrañas, pero quizás no fue el motivo principal. Lo que pasa es que soy cobarde y ambicioso. Soy tan cobarde que quiero vivir más. Qué cosa más absurda, realmente: querer vivir más. Como si fuera, por ejemplo, feliz."
Pág. 132

"Una de esas mañanas Paz llega con un rosal y una buganvilia, él consigue una pala, y juntos arman un mínimo jardín en el espacio vacío de la entrada. Él cava con torpeza, Paz le quita la pala y en cosa de minutos el trabajo está hecho. Perdona, le dice Martín, se supone que es el hombre el que hace la parte dura. No te preocupes responde ella, y agrega, risueña: yo nací en democracia."
Pág. 181


Zambra se lee rápido le dije a mi señora. La frase me pareció rara, pero continué, profundizando el mal uso uso ridículo del lenguaje. Se lee raro, y se lee al revés, de la Z a la A, Zambra.

(mientras leía "Mis Documentos" en el metro de Londres, el 14 de febrero de 2014)
"Primera y últimas palabras" - ALEJANDRO ZAMBRA





Zambra es mi compatriota.
Me gustan sus libros, de relatos.
Me gusta como escribe, y pienso que muchas veces cuando escribo acabo imitándolo de manera burda. Creo que incluso de manera no deliberada he escrito frases o expresiones que son creaciones de él. Completas. Cuando termine y publique mi primera novela, si él llega a leerla, podrá denunciarme por copión.

No obstante el muy maldito no me aceptó en su último taller de literatura. Envié mi texto con muchas ganas. Estaba seguro que ganaría. Pero no, me rechazó.

Da lo mismo, igual encuentro que es un bacán el muy hueón.
La lleva.

Que viva Zambra, la literatura, la música y el arte de Chile!!!
Lectores Salvajes Librería
 
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