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"El museo de la inocencia" - Orhan Pamuk

"Los primeros años de mis visitas a los Keskin, Füsun fumaba delante de su padre adoptando la pose de que no lo hacía. Sujetaba el cigarrilo hacia la palma de la mano como si lo escondiera y sacudía la ceniza, no en el cenicero de cerámica de Kütahya que usábamos su padre y yo, sino en el pequeño platito de una taza de café <>. Su padre, la tía Nesibe y yo expulsábamos el humo soplando al azar sin que nada nos importara. Füsun, como si en clase le apuntara algo rápido y disimuladamente a una compañera sentada cerca de ella, de repente giraba la cabeza a la derecha hacia un punto alejado de la mesa y soplaba el humo azul de su boca a toda velocidad hacia la lejanía. Me gustaban mucho aquel gesto, que me recordaba a nuestras clases de matemáticas, el remedo de vergüenza que en ese momento aparecía en su cara y la expresión de preocupación y culpa, y pensaba que permanecería enamorado de ella lo que me quedaba de vida."
Pág. 485
"A veces apagaba el cigarrillo en el cenicero con un gesto de nerviosismo. A veces este se convertía en un gesto de impaciencia. También vi mucho cómo aplastaba el cigarrillo con una especie de cólera y eso me incomodaba. Algunos días lo apagaba con mínimos movimientos insistentes golpeándolo repetidamente contra el fondo del cenicero. Otros, cuando nadie la veía, presionaba con enorme fuerza y lentitud la colilla contra el cenicero como si estuviera aplastando en silencio la cabeza de una culebra. Entonces pensaba que gran parte de su irritación con la vida la pagaban las colillas."
Pág. 486

"El museo de la inocencia" - Orhan Pamuk

"De repente, empezábamos a besarnos, nos besábamos largo rato, luego hacíamos el amor. Sentíamos el peso de cosas como la virginidad, la vergüenza, la culpabilidad y lo notábamos en los movimientos del otro. Pero yo también veía en los ojos de Fusün que obtenía placer del sexo y que estaba fascinada por la emoción de haber descubierto los placeres por los que llevaba años sintiendo curiosidad. De la misma manera que el intrépido viajero que, sufriendo y dejándose la piel, cruza el oleaje de los océanos para llegar por fin al lejano continente con el que tanto ha soñado después de pasarse años escuchando leyendas sobre él, en cuanto llega al nuevo mundo contempla admirado y fascinado cada árbol, cada piedra y cada manantial; de la misma manera que toma cada flor y cada fruto con la primera emoción pero, no obstante, con cuidado, para llevárselo a la boca y probarlo, Füsun iba descubriéndolo todo lentamente entre curiosa y mareada."
Págs. 70-71

"Por aquellos días yo era muy feliz, pero no quería darme cuenta. Ahora, años después, pienso que probablemente la mejor manera de proteger la felicidad consiste en no darse cuenta de que existe."
Pág. 129



"El castillo blanco" - Orhan Pamuk

"Fue a lo largo de aquellos cuatro años cuando aprendí que la vida no es una espera sino algo que se puede disfrutar"


"El novelista ingenuo y el sentimental" - Orhan Pamuk

"Lo que Anna Karénina sintió en el tren es tan parecido y al mismo tiempo tan distinto a nuestra propia experiencia que tiene la capacidad de hechizarnos. Puesto que en el fondo de nuestra mente también sabemos que estos detalles, estas sensaciones, solo pueden tener su origen en la vida en sí misma, al haberla vivido, sabemos que Tolstói nos está relatando, a través de de Anna Karénina, su propia experiencia vital y su propio universo sensorial..." (Página 43)

"La precisión, la claridad y la belleza de los detalles, la sensación de "Sí, es justamente así, eso es" que evoca la descripción en nuestro interior, y la ejemplar capacidad de un texto para lograr que una escena cobre vida en nuestra imaginación, todas estas son cualidades que nos hacen admirar a un escritor. También tenemos la sensación de que ese escritor tiene un don para expresar sensaciones como si las hubiera vivido en carne propia, y que puede convencernos de que ha vivido cosas que sólo ha imaginado..." (Página 44)

"Los parecidos nos permiten imaginar a toda la humanidad a través de la literatura, y también nos permiten concebir una literatura mundial, una novela mundial. Pero cada novelista tiene un modo distinto de experimentar, y de escribir sobre el café que bebe, la salida del sol y su primer amor. Estas diferencias abarcan a todos los héroes del novelista. Y forman la base y el estilo de ese novelista." (Página 45)
Lectores Salvajes Librería
 
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Mirando para retratar by Juan José Lizama Ovalle is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Chile License.