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Amuleto - Roberto Bolaño

".. y la gritería que subía por las escaleras era de las que atontan y hacen historia."
Pág. 30

"Es hora de irme. No sé si darle la mano o darle un beso en cada mejilla. Las latinoamericanas, hasta donde sé, sólo damos un beso. Un beso en una mejilla. Las españolas dan dos. Las francesas dan tres. Cuando yo era jovencita pensaba que los tres besos que daban las francesas querían decir: libertad, igualdad y fraternidad."
Pág. 97

"En Latinoamérica nadie (salvo tal vez los chilenos) se avergüenza de ser pobre."
Pág. 114



El espíritu de la ciencia ficción - Roberto Bolaño

"En el interior, en uno de los semicírculos, había una placita oblicua como ojo de chino con tres bancas, dos columpios, un balancín, presidios por una piedra considerable, probablemente una escultura. Detrás, sinuosa, serpenteaba una línea negra, tal vez una zanja, y medio metro después se alzaba la barda que separaba aquel conjunto habitacional de otro. Allí, en una suerte de recodo protegido por arbustos y con la barda detrás, oculto a los viandantes pero visible desde el sitio exacto del balcón donde me encontraba, Lola Torrente, como si me hubiera estado esperando, se llevó a la boca la verga de Héctor Gómez y comenzó a chuparla.
      Pero, bueno, aquella no era una chupada normal: santuario iluminado de improviso, pronto sólo existieron las manos de Lola, una alrededor del pene, la otra metida entre las piernas de Héctor, y los dedos de Héctor hundidos en la cabeza de ella -su hermosa y fuerte cabeza de pelo negro- y la boca y los hombros y las rodillas de Lola sobre un pasto negro o algo como tierra negra o sombra y las sonrisas que no eran sonrisas y que de tanto en tanto se dirigían, comedidísimos."
Pág. 110-.

"- ¿Qué es la Universidad Desconocida?
- Una universidad que nadie conoce, por supuesto."
Pág. 145

"      Cuando quedamos solos se hizo un silencio repentino y pesado como una bola de cemento. Laura se sentó en la colchoneta de Jan y yo me puse a mirar por la ventana. Laura se levantó y se acercó a la ventana. Yo me senté sobre mi colchoneta. Balbuceé algo sobre la moto y sobre ir a tomarnos un café a La Flor de Irapuato. Laura sonrió sin decir nada. No me cabía la menor duda, era la muchacha más hermosa que había visto en mi vida. Y la más directa.
      -  Anoche dijiste que querías hacer el amor conmigo. Que te morías de ganas. ¿Qué te pasa?
      - Estoy desentrenado -tartamudeé-. Quiero hacerlo, es lo que más deseo, pero estoy desentrenado. Además, cómo te lo explicaría, soy una especie de mutilado de guerra.
      Laura se rió y me pidió que le contara. Poco a poco empecé a sentirme mejor. Puse un té para los dos, hice unas cuantas observaciones banales sobre el tiempo y luego le confesé que no hacía mucho me habían pateado repetidas veces y con contumacia ambos testículos, una especie de recordatorio chileno, y que desde entonces se me había metido en la cabeza la idea de que nunca más se me iba a levantar, reacción previsible en un joven que adoraba a los hermanos Goncourt. La verdad es que se me levanta, reconocí, pero únicamente cuando estoy solo."
Pág. 199




"Amberes" - Roberto Bolaño

"Soñé con una mujer sin boca, dice el tipo en la cama. No pude reprimir una sonrisa. Las imágenes son empujadas nuevamente por el émbolo. Mira, le dije, conozco una historia tan triste como ésa. Es un escritor que vive en las afueras de la ciudad. Se gana la vida trabajando en un picadero. Nunca ha pedido gran cosa de la vida, le basta con tener un cuarto y tiempo libre para leer. Pero un día conoce a una muchacha que vive en otra ciudad y se enamora. Deciden casarse. La muchacha vendrá a vivir con él. Se plantea el primer problema: conseguir una casa lo suficientemente grande para los dos. El segundo problema es de dónde sacar dinero para pagar esa casa. Después todo se encadena: un trabajo con ingresos fijos (en los picaderos se trabaja a comisión, más cuarto, comida y una pequeña paga al mes), legalizar sus papeles, seguridad social, etc. Por lo pronto necesita dinero para ir a la ciudad de su prometida. Un amigo le proporciona la posibilidad de escribir artículos para una revista. Él piensa que con los cuatro primeros puede pagar el autobús de ida y vuelta y tal vez algunos días de alojamiento en una pensión barata. Escribe a su chica anunciando el viaje. Pero no puede redactar ningún artículo. Pasa las tardes sentado a una mesa de la terraza del picadero intentando escribir, pero no puede. No le sale nada, como vulgarmente se dice. El tipo reconoce que está acabado. Sólo escribe breves textos policiales. El viaje se aleja de su futuro, se pierde, y él permanece apático, quieto, trabajando de manera automática entre los caballos."
Págs. 32-33

"La soledad es una vertiente del egoísmo natural del ser humano. La persona amada un buen día te dirá que no te ama y no entenderás nada. Eso me pasó a mí. Hubiera querido que me explicara qué debía hacer para soportar su ausencia."
Pág. 76




"Monsieur Pain" - Roberto Bolaño

"Pensé preguntar la hora, revisar mi billetera, dar vuelta atrás, pero no lo hice."
Pág. 97

"- No lo sé... El mundo está lleno de amenazas...
  - De amenazas, sí, pero no de peligros -dije. "
Pág. 99

"La lluvia se convirtió en una llovizna helada que descendía de forma oblicua y lenta como un pañuelo de seda."
Pág. 115

"- Así es -afirma madame Reynaud-, era un poeta, aunque muy poco conocido, y pobrísimo -añade.
 - Ahora se volverá famoso -dice monsieur Blockman con una sonrisa de entendido y mirando el reloj."
Pág. 152



"Nocturno de Chile" - Roberto Bolaño

Hoy terminé de leer "Nocturno de Chile".

Pienso, luego de leerla, que el top 3 de la obra de Bolaño es como sigue:
1-. Los Detectives Salvajes
2-. 2.666
3-. Nocturno de Chile


"Tres" - Roberto Bolaño

"Después de un sueño (he extrapolado en el sueño la película que vi el día anterior) me digo que el otoño no puede ser sino el dinero.

El dinero como el cordón umbilical que te comunica con las muchachas y el paisaje.

El dinero que no tendré jamás y que por exclusión hace de mí un anacoreta, el personaje que de pronto empalidece en el desierto."
Pág. 16

"El desaliento y la angustia consumen mi corazón. Aborrezco la aparición del día, que me invita a una vida, cuya verdad y significación es dudosa para mí. Paso las noches agitado por continuas pesadillas.

Fichte.

En efecto, el desaliento, la angustia, etc.

El personaje pálido aguardando, ¿en la salida de un cine?, ¿de un campo deportivo?, la aparición del hoyo inmaculado. (Desde esta perspectiva otoñal su sistema nervioso pareciera estar insertado en una película de propaganda de guerra.)"
Pág. 33


"La literatura Nazi en América" - Roberto Bolaño

"- Las ventanas son amplias, bajan hasta el suelo y se hallan montadas en profundos nichos.
- Los cristales de las ventanas son de color carmesí.
- Los marcos, de palorrosa, más gruesos que los usuales.
- Del lado interior del nicho tienen por cortinas un espejo tejido de plata adaptado a la forma de la ventana, que cuelga suelto en menudos pliegues.
- Fuera del nicho se ven cortinas de una riquísima seda carmesí, orlada con una brillante red de oro y forrada con el tejido de plata que forma la cortina exterior.
- Los pliegues de las cortinas surgen de debajo de un ancho cornisamento dorado que recorre la habitación en la línea de contacto de las paredes con el techo.
- El cortinado se abre o se cierra por medio de un ancho cordón de oro, que lo sostiene flojamente y termina en un sencillo nudo; no se ven clavijas ni otros dispositivos semejantes.
- Los colores de las cortinas y de sus orlas, es decir el carmesí y el oro, aparecen profusamente en todas partes, determinando el carácter de la habitación.
- La alfombra, tejida en Sajonia, tiene media pulgada de espesor y su fondo es también carmesí, simplemente realzado por un cordoncillo de oro (análogo al que festonea las cortinas) que se levanta apenas sobre el fondo, hallándose dispuesto de manera tal que constituye una serie de curvas breves e irregulares, las cuales se entrecruzan una y otra vez.
- Las paredes están revestidas de un papel satinado de una tonalidad plateada grisácea, en la que figuran menudos diseños arabescos del tono carmesí dominante, pero de un matiz más suave.
- Numerosos cuadros. Predominan los paisajes de estilo imaginativo, tales como las grutas de las hadas de Stanfield o el lago melancólico de Chapman. Vense, sin embargo, tres o cuatro cabezas femeninas de etérea belleza; son retratos a la manera de Sully. La tonalidad de todos los cuadros es cálida pero sombría.
- No hay ninguno de pequeño tamaño. Las pinturas diminutas dan a un cuarto ese aire manchado que constituye la falla de tantas hermosas obras de arte excesivamente retocadas.
- Los marcos son anchos, pero no profundos; están ricamente labrados sin ser opacos ni afiligranados.
- Las pinturas están bien adosadas a las paredes, sin colgar de cordones.
- Un espejo no muy grande, casi circular, cuelga de manera que no se refleje en él nadie que se encuentre ubicado en los sitios donde hay asientos.
- Éstos están constituidos por dos amplios sofás de palorrosa y seda carmesí, con flores de oro, y dos sillas livianas igualmente de palorrosa.
- De esta madera es también el piano, que no tiene funda y está abierto.
- Cerca de un sofá se ve una mesa octogonal del más hermoso mármol incrustado de oro. La mesa no tiene tapete alguno..."

Páginas 19 y 20

Mi problema principal sobre esta descripción es que no logro ver, o acabar de ver, la habitación. 




"Archivo Bolaño (1977-2003)" - Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB)

"... No quiero terminar sin señalar la vinculación de Bolaño con Cataluña, reconocida por él mismo con agrado en distintas ocasiones. Las ciudades de Barcelona, Gerona y, sobre todo, Blanes fueron los últimos destinos que escogió en su búsqueda de su lugar en el mundo. Bolaño escribió en ellas la parte mayoritaria y sustancial de su obra, hoy de alcance universal, y en ellas formó una familia. Como dijo una vez, lo que valoraba de Blanes y de Cataluña era el carácter tolerante, vivo y civilizado del país, "una tolerancia que a veces puede confundirse con timidez pero que sabe ser enfática cuando es necesario". Orgulloso de tener dos hijos blanenses y catalanes "de nacimiento y no de adopción, como yo", Roberto Bolaño, amigo de la gente de la calle de nuestras ciudades, es un autor de cabecera para muchos lectores y podemos sentir, por lo tanto, una legítima satisfacción por el hecho de que viviera y creara su perdurable obra entre nosotros. Por este motivo es de justicia que el CCCB le rinda un homenaje que abre nuevas perspectivas sobre su legado."

Página intro del libro "Archivo Bolaño 1977 - 2003" que el CCCB ha confeccionado para la exhibición de parte de su archivo, que se centra principalmente en la época que Bolaño vivió en Cataluña/Barcelona, para la conmemoración de los 10 años de su muerte el 15 de Julio de 2013.

VIDEO: "El último maldito" - Roberto Bolaño

Roberto Bolaño: "El último maldito"

"Los detectives salvajes" es un súper libro. "2.666" También. El resto tiene buenas y malas, pero nada deslumbrante. De todos modos es un autor para recomendar.

Creo que me resulta más curioso conocer su personalidad. El mito Bolaño le convierte más que en un autor fascinante, en una personalidad intrigante, que merece esfuerzo para ser descubierta.

Adelante Roberto... pase usted!











Roberto Bolaño - Entrevista revista Lateral (1998)

Texto publicado en Lateral. Revista de cultura número 40, abril de 1998
Entrevista a Roberto Bolaño
"Al final no tuvimos ninguna pared donde apoyarnos"

Ha sido la revelación literaria del pasado año. Es chileno, nació en 1953 y desde 1977 vive en España. Para entonces ya había recorrido un buen camino. A los quince años se trasladó a México, donde se hizo poeta, vivía del periodismo y se convirtió en troskista. En 1973 volvió a Chile, justo para presenciar el golpe militar. Cayó preso, pero tuvo suerte y lo soltaron. Estuvo también en El Salvador, donde conoció a los futuros asesinos de uno de los mayores poetas latinoamericanos. Son cosas de las que habla en esta entrevista. En España ejerció todos los oficios posibles. Ya había cumplido los 43 cuando publicó su primer libro de narrativa, La literatura nazi en América (Seix Barral, 1996), que fue aclamado por la crítica española. Luego vinieron Estrella distante (Anagrama, 1996), novela que consolidó su recién ganada reputación, y los cuentos de Llamadas telefónicas (Anagrama, 1997), que le consagró como uno de los mejores escritores contemporáneos en castellano. Desde hace algunos años vive en un pequeño pueblo de la Costa Brava.

¿Cómo cae un chileno en Blanes?

Por azar. En Blanes me fui a montar un negocio; era una época en que tenía tiendas. Era una tienda de bisutería, ropa, para turistas, y así me quedé a vivir allí.

¿Y todavía vive de la tienda?
No, desde el año 93 vivo exclusivamente de la literatura. Ese año gané tres o cuatro premios que me dieron mucho más dinero que los libros que publiqué luego. Tenía cuarenta años.

Debió de ser un giro milagroso...
No lo veo ni como un giro ni como algo milagroso. Yo escribo desde los 18 años y a los 22 vivía de la literatura en México. Todo el dinero que llegaba a mis manos era producto de escribir: periodismo, artículos... Recuerdo que el billete de avión para venirme a Europa lo gané con dos artículos en una revista mexicana.

¿Y por qué vino a España?
Vine a España en el año 77. En realidad iba a Suecia, donde más o menos tenía arreglado un trabajo, pero mi madre vivía en España desde hacía dos años y estaba muy enferma cuando yo llegué. Entonces, me quedé a esperar que se pusiera bien, a ayudarla, en fin. Barcelona, en el año 77, era una verdadera belleza, una ciudad en movimiento con una atmósfera de júbilo y de que todo era posible. Se confundía la política con la fiesta, con una gran liberación sexual, un gran estallido sexual, un deseo de hacer cosas constantemente, que probablemente era artificial, no me hago muchas ilusiones al respecto, pero, artificial o verdadero, era tremendamente seductor. Para mí fue un descubrimiento, y me enamoré de la ciudad. En Barcelona aprendí cosas que yo creía que sabía pero en realidad no sabía.

¿Cómo cuáles, por ejemplo?
El vivir fuera de la literatura. Yo en México vivía muy en relación con la literatura. Vivía entre escritores y me movía en un mundo en donde quienes no eran escritores eran artistas. Y en Barcelona comencé a moverme en un mundo en donde no había escritores. Tenía amigos escritores, pero poco a poco empecé a tener amigos de otro tipo. Hice de todo, evidentemente: lavaplatos, camarero, vigilante nocturno, basurero, descargador de barcos, vendimiador, en Barcelona, en Francia, en un montón de sitios. Y me pareció magnífico. Además, en aquella época no había el paro que hubo después y la movilidad laboral era realmente grande; mi cuerpo me lo pedía, saber que trabajaba, conocía a gente, ganaba dinero y, cuando me aburría, lo dejaba y a la semana estaba trabajando en otra cosa. Me pareció fantástico.

Entonces ¿por qué retirarse al campo?
Eso ya ocurre después de que pasa la euforia del 77. En España el desencanto lo fechan en el 79-80, pero en mí empezó un poco después. Me fui a Girona porque estaba harto de Barcelona, además vivía en una calle muy céntrica, Tallers, a espaldas de La Vanguardia. Lo visitaban miles de personas. Había tenido miles de historias y necesitaba salir de todas ellas, era vivir con gente y con fantasmas. Necesitaba irme a algún sitio donde no conociera a nadie.

¿Y a México cómo llegó a los 15 años?
Por mis padres. Mi madre era profesora y mi padre era transportista. Decidieron un día irse a México a vivir. Cada uno llegó con un ideal y luego no salió nada, como pasa siempre.

En 1973 decide volver a Chile...
A los veinte años vuelvo a Chile sólo a hacer la Revolución. Yo estaba por aquella época más bien en la extrema izquierda, cercano al MIR, pero mi ideología era troskista. En realidad el MIR nunca tuvo buena relación con la política de los países del Este. Ahora, siempre ha sido una salvedad bastante infantil con Cuba porque es una enfermedad de los latinoamericanos. Los cubanos pueden ser prosoviéticos, pero son latinoamericanos...

Caso de Cortázar, que era crítico con la URSS, pero apoyaba al régimen cubano que censuraba sus libros.
Yo creo que ahí la cagó Cortázar y la gran mayoría, y la cagaron de una manera bestial. El hecho de que fueran latinoamericanos de alguna manera les perdonabas más que a los demás. Es difícil, porque, por ejemplo, hubo muchos troskos que se exiliaron en Cuba, y los cubanos no se portaron mal con ellos. Hubo muchas guerrillas de gente que no estaba con el socialismo real, claramente, que fueron apoyadas también por Cuba. Además, la atmósfera de aquellos años era apocalíptica en el sentido de San Juan, en el sentido cristiano. Todos esperábamos o el estallido de la revolución o el estallido de la contrarrevolución. El Día del Juicio era algo que se respiraba. El miedo a ese día evidentemente te hace buscar, al menos mentalmente, una pared donde apoyarte, por puro miedo. Al final no tuvimos ninguna pared donde apoyarnos y nos fue como nos fue, evidentemente, pero yo creo que sólo así se explica lo de Cuba y lo de Cortázar...

Dicen que los meses anteriores al golpe de estado de Pinochet fueron terribles, lleno de odios y enfrentamientos.
Los últimos meses del gobierno de Allende fueron espantosos. Pero tampoco me hacía muchas ilusiones; era ingenuo, pero no esperaba la revolución suprema de los hombres puros ni nada de eso. Yo creo que en el fondo iba a la aventura y me gustaba la aventura en sí misma. Encontré toda la aventura que quería y muchísima más. Sobre todo después del golpe de estado.

¿Recuerda todavía el día del golpe?
Yo vivía en casa de Jaime Quesada, que ahora es un poeta casi oficial, y en aquella época era un poeta joven, amigo de mi madre. Me despertó temblando y me dijo: "Roberto, han dado un golpe los militares". Lo primero que recuerdo es decir: "¿dónde están las armas?, que yo me voy a luchar". Y Jaime diciéndome: "no salgas, no vayas, ¿qué le voy a decir a tu mamá si te pasa algo?".
Yo no conocía el barrio y Jaime estaba dispuesto a quedarse encerrado todo el día en casa. Fui a casa de un chaval de quince años que sabía que era de izquierdas. Y le pregunté: "¿quién está organizando la resistencia en el barrio?, porque yo voy de voluntario". Y este chaval me dice "yo también quiero ir de voluntario". Yo tenía veinte, pero éste tenía quince. Y fuimos juntos a la célula comunista, que eran los únicos que tenían organización. Había gente de todos los partidos allí. Era la casa de un obrero comunista. Un hombre que estaba muy, muy asustado. Recuerdo, además, que tenía libros de vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía, estos pequeños libritos de vaqueros los tenía en su aparador. Fue muy tierno, muy desolador y muy tierno.

¿Pero estaba realmente organizada la resistencia, en caso de un golpe?
Llegamos allí y decimos, "¿qué hay que hacer?". Somos como veinte o treinta personas y nos dan a cada uno una tarea: vigilar calles. En realidad nos dan un plan prefabricado con un escenario de guerra civil, no de golpe de estado. Yo me encuentro con que aquello que me mandaban hacer era una soberana estupidez. Porque era vigilar la casa de un civil, de una persona que se sabía que era de derechas, por si llegaban allí armas, en fin, tener controlada esa casa. Algo demencial, porque las calles estaban desiertas y cuando pasaban patrullas militares si no te disparaban te detenían. Me dan un pseudónimo y un santo y seña para darlo a un compañero que pasaría haciendo los controles. Me voy a la calle que tengo que vigilar. No hay nadie, estoy yo solo. Empecé a tener miedo, ¿qué hago yo aquí? Estás en una calle solo y lo primero que piensas es que te están mirando desde todas las ventanas. Hasta que llegaron los que pasaban revisión y a mí se me había olvidado la contraseña; hablé con ellos, volví a la célula. En aquella época hablaba como mexicano y creyeron que era extranjero. Y como a todos los extranjeros se les suponía una gran veteranía en la lucha armada, me piden a mí, que podía ser muy bien un infiltrado, que vaya a contactar con la célula mayor.

¿No funcionaban los teléfonos?
Tenía que ser un contacto de persona a persona. Me dan una bicicleta para que vaya a no sé cuántos kilómetros de distancia por una ciudad que no conozco, porque yo nunca he vivido en Santiago. Ahí me di cuenta: si les hago caso me matan seguro. Fue divertidísimo. Como una película de los hermanos Marx. Ordenes, contraórdenes, nadie se aclaraba.

¿Pero llegaron a hacer algo finalmente?
A eso de las doce, una de la tarde nos llega la noticia de que el general Prats viene con un contingente de tropas leales. Decidimos ir a recibir a Prats, pero militarmente, es decir, darle una cobertura de entrada y ver qué armas teníamos. Y nos vamos a un barrio que estaba allí al lado, como de chabolas, que se llamaban en esa época el movimiento "los sin casa": ocupaban terrenos y construían. Una de esas casas estaba llena de bombas molotov. Y lo lógico era destruir una serie de puentes peatonales para impedir el paso de las primeras avanzadillas de los pinochetistas hasta que llegaran las tropas de Prats. Luego resultó que Prats a esa hora estaba preso ya. No había tropas, no había nada, el general estaba detenido. Además, ¿cómo vas a tirar puentes peatonales con bombas molotov? Era una locura absoluta. Porque no había nada, ni armas cortas..., sólo bombas molotov. Era impresionante. Y así fue el día.

Y luego, ¿qué pasó al día siguiente del golpe militar?
Luego la suprema resaca. Un barrio aguantó el golpe, estaban mejor preparados, atacaron una comisaría, redujeron a los carabineros y aislaron el barrio. Pero era meterse en la boca del lobo. Lo bombardearon desde el aire.
Se escuchaban balazos todo el santo día. Cuando bombardearon La Moneda, desde el barrio donde yo estaba, lo oías y de vez en cuando veías a los aviones.

Bueno, pero ¿cómo logró salir de una situación semejante?
Cuando me detienen en la carretera y el teniente del puesto de retén se comunica con Concepción para dar el parte de lo que ha pasado, me asusté: "estoy frito, me matan". Me puso como uno de los diez más buscados de Chile, por lo menos. El hombre estaba inflando su captura, claro. Me vinieron a buscar en un vehículo especial con dos armarios, dos tíos gigantescos; en mi vida había visto carabineros más grandes. Luego me llevaron a la comisaría y en ella había otro teniente que era todo lo contrario al que me había detenido, razonable, y se dio cuenta de que yo de terrorista no tenía nada, que tampoco era extranjero y que no había hecho nada. Pero ya no me podía soltar, al menos no me dejó allí.
En un mismo día pasé por carabineros, pasé por otro sitio, no recuerdo bajo qué órdenes estaba y, al final, terminé en la policía de investigación, los policías que van de civil, que en Chile se llaman así. Y tuve mucha suerte.

¿Qué es lo que ocurrió en realidad? ¿Cómo logró salir?
A mí me sacaron de la cárcel dos policías, que habían sido compañeros míos a los quince años. Yo salí a los ocho días porque estaban estos dos allí; si no me hubiera podido pasar un mes o dos. Pero un día voy y me encuentro a un detective que dice: "¿no te acuerdas de mí? Soy tu compañero". Yo no me acordaba de nada. Fue impresionante.

¡Pero si en Llamadas telefónicas hay un cuento que narra exactamente esto! Yo pensaba que era puro invento, un juego literario. Incluso me recordó un poema de Nicanor Parra, donde unos personajes populares chilenos, "compadres", si no me acuerdo mal, establecen el mismo diálogo absurdo que mantienen los detectives del cuento.

No, en gran parte es autobiografía. Yo realemente me encontré con esos dos ex compañeros de colegio en la cárcel, y ellos me sacaron de allí. Pero lo de Nicanor Parra también es cierto. Todos mis textos me los planteo como un escrito donde prima el argumento, pero tiene sus reversos, su contraire. Y en este caso el contraire era el poema "Saranguaco" de Nicanor Parra, su esquema, el diálogo imposible, una especie de diálogo loco. Y es parte del folclore chileno, además.

¿Y por qué esa necesidad de un reverso, de una sombra literaria?
Por una cuestión de economía. Cada cuento tiene su reverso, pero ceñido con una disciplina de hierro. Porque de lo contrario no hubiera podido escribir los catorce cuentos de este libro, hubiera escrito catorce novelas. Y, probablemente, catorce novelas infinitas. Por ejemplo, "Vida de Anne Moore", el último cuento de Llamadas telefónicas es, en su reflejo, una novela-río de aproximadamente seiscientas páginas. Suceden cosas que se pueden contar en seiscientas páginas, pero con tranquilidad perfecta.

Esas sombras o guías literarias resultan más visibles en los relatos de La literatura nazi en América. Tal vez porque allí hubo la necesidad de ilustrar con obras la biografía de los imaginarios autores presentados...
Yo creo que La literatura nazi es una novela, con exposición, desarrollo, desenlace. La novela más típica...

Ya, pero en definitiva es un conjunto de biografías unidas temáticamente, pero independientes.

Ahí hay otra cosa: es una novela, pero no para ser leída como novela. Se puede abrir por donde tú quieras, pese a tener los tres estadios clásicos de la novela. Por ejemplo, creo que se puede empezar por el epílogo. Lo más probable es que haya fracasado, pero la idea era ésa y creo no era mala del todo. Ahora, me moriré diciendo que es una novela.

¿Por qué le obsesionó la cultura de la extrema derecha en América Latina?
El mundo de la ultraderecha es un mundo desmesurado y es interesante de por sí. Lo que pasa es que yo cojo el mundo de la ultraderecha, pero muchas veces, en realidad, de lo que estoy hablando es de la izquierda. Cojo la imagen más fácil de ser caricaturizada para hablar de otra cosa. Cuando hablo de los escritores nazis de América, en realidad estoy hablando del mundo a veces heroico, y muchas más veces canalla, de la literatura en general.

Ciertamente, no sólo los fachos cometieron horrores en América Latina. Ahí está el caso de aquel poeta salvadoreño que asesinaron sus camaradas. Roque Dalton. Yo conocí a varios de los que mataron a Roque Dalton. Viví en El Salvador antes de que comenzara la Guerra Civil, y de los diez comandantes principales cuatro eran escritores. Y a dos de ellos los conocí. A uno que se llamaba Cienfuegos y a otro que no sé cómo demonios se llamaba. Y conocía a muchos escritores y...

Gente encantadora, seguramente...
Hombre, sí, encantadores. Algunos no tanto. Además, yo recorrí toda la costa del Pacífico de América Latina en mi camino hacia Chile en el año 73, y éstos tenían mi edad: veinte años, veintidós, veintitrés... O algo más. Quien me presentó a esta gente fue Manuel Sorto, que era el cineasta oficial de la guerrilla, el que filmaba las películas, a riesgo de su vida, que luego se exhibían en todo el mundo. Fue una persona muy ética. Pero, por ejemplo, Cienfuegos, que es uno de los que dieron la orden de matar a Roque Dalton, yo me pregunto si, incluso, no hay allí una enemistad literaria.


¿Por qué? ¿Era un poeta malo?
No, Cienfuegos no era un poeta malo, pero no tenía nada que hacer al lado de Roque Dalton. Creo que a Dalton lo mataron, básicamente, por lo de los hijos haciendo el ritual de la matanza del padre.

Pero en vez de literaria, esa vez la matanza fue literal.
Sí, sí, literal. Además lo mataron mientras dormía. No, no lo despertaron; él nunca supo que lo iban a matar. Discutieron durante todo el día, porque Roque Dalton se oponía al levantamiento armado y los comandantes decían que ya era la hora y que había que empezar la revolución. No llegaron a ningún acuerdo; Roque Dalton se fue a dormir, los comandantes siguieron discutiendo y dijeron: hay que matarlo. Como si fuera una banda de gángsters. Y dijeron, matémoslo ahora que está durmiendo, porque es poeta, para que no sufra. Palabras literales.

El próximo libro debería ser La literatura bolchevique en América Latina... Sí, pero tal vez no accedo de una manera directa a ello porque me duele mucho.

ADVERTENCIA: Este texto, yo no sé si es real o en que medida conserva la publicación original. La obtuve en este sitio web.

"Los perros románticos" - Roberto Bolaño

LOS DETECTIVES HELADOS

Soñé con detectives helados, detectives latinoamericanos
que intentaban mantener los ojos abiertos
en medio del sueño.
Soñé con crímenes horribles
y con tipos cuidadosos
que procuraban no pisar los charcos de sangre
y al mismo tiempo abarcar con una sola mirada
el escenario del crimen.
Soñé con detectives perdidos
en el espejo convexo de los Arnolfini:
nuestra época, nuestras perspectivas,
nuestros modelos del Espanto.
Editorial Acantilado

"Los perros románticos" - Roberto Bolaño

ERNESTO CARDENAL Y YO

Iba caminando, sudado y con el pelo pegado en la cara
cuando vi a Ernesto Cardenal que venía en dirección contraria
y a modo de saludo le dije:
Padre, en el Reino de los Cielos
que es el comunismo,
¿tienen un sitio los homosexuales?
Sí, dijo él.
¿Y los masturbadores impenitentes?
¿Los esclavos del sexo?
¿Los bromistas del sexo?
¿Los sadomasoquistas, las putas, los fanáticos de los enemas,
los que ya no pueden más, los que de verdad no pueden más?
Y Cardenal dijo sí.
Y yo levanté la vista
y las nubes parecían
sonrisas de gatos levemente rosadas
y los árboles que pespunteaban la colina
(la colina que hemos de subir)
agitaban las ramas.
Los árboles salvajes, como diciendo
algún día, más temprano que tarde, has de venir
a mis brazos gomosos, a mis brazos sarmentosos,
a mi brazos fríos. Una frialdad vegetal
que te erizará los pelos.

Editorial Acantilado




Tal vez - Fun People

"Los perros románticos" - Roberto Bolaño

LOS PERROS ROMÁNTICOS

En aquel tiempo yo tenía 20 años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.

Editorial Acantilado

"Estrella distante" - Roberto Bolaño

"La revolución pendiente de la literatura, venía a decir Defoe, será de alguna manera su abolición. Cuando la poesía la hagan los no-poetas y las lean los no-lectores."
Página 143.

Creo que ese párrafo tiene mucha relación con el que rescaté hace algunos meses en "2.666" y que registré en esta entrada. Revolución para abolición.

Bolaño tiene un rollo, tiene algo con la revolución como posibilidad de abolición. Algo entretenido y oculto. Algo que no entiendo todavía.

"Ésta es mi última transmisión desde el planeta de los monstruos. No me sumergiré nunca más en el mar de mierda de la literatura. En adelante escribiré mis poemas con humildad y trabajaré para no morirme de hambre y no intentaré publicar."
Página 138.

"2.666" - Roberto Bolaño

"En ese instante, le dijo Ingeborg a Archimboldi, comprendí que la música podía estar en cualquier cosa. El teclear de la señora Dorothea era tan rápido, tan particular, había tanto de la señora Dorothea en su mecanografía, que pese al ruido o al sonido o a las notas acompasadas de más de sesenta mecanógrafas trabajando a la vez, la música que salía de la máquina de la secretaria más vieja se elevaba muy por encima de la composición colectiva de sus colegas, sin imponerse a éstas, sino acoplándose, ordenándolas, jugando con ellas. A veces parecía llegar hasta los tragaluces, otras veces zigzagueaba a ras del suelo, acariciando los tobillos de los muchachos de pantalón corto y de los visitantes. En ocasiones incluso se daba el lujo de aminorar la marcha y entonces la máquina de escribir de la señora Dorothea parecía un corazón, un enorme corazón latiendo en medio de la niebla y del caos. Pero estos momentos no abundaban. A la señora Dorothea le gustaba la velocidad y su tecleo usualmente iba por delante de todos los demás tecleos, como si abriera camino en medio de una selva muy oscura, dijo Ingeborg, muy oscura, muy oscura..."



"2.666" - Roberto Bolaño

"El nacionalsocialismo era el reino absoluto de la apariencia. Amar, reflexionó, por regla general es otra apariencia. Mi amor por Lotte no es apariencia. Lotte es mi hermana y es pequeña y cree que soy un gigante. Pero el amor, el amor común y corriente, el amor de pareja, con desayunos y cenas, con celos y dinero y tristeza, es teatro, es decir es apariencia. La juventud es la apariencia de la fuerza, el amor es la apariencia de la paz."

"2.666" - Roberto Bolaño

"La revolución, pensaba Ansky, terminará aboliendo la muerte.

Cuando Ivánov le decía que eso era imposible, que la muerte estaba junto al hombre desde tiempos inmemoriales, contestaba que de eso precisamente se trataba, justo de eso, incluso exclusivamente de eso, abolir la muerte, abolirla para siempre, sumergirnos todos en lo desconocido hasta encontrar otra cosa. La abolición, la abolición, la abolición."

"2.666" - Roberto Bolaño

"Hans Reiter dijo que no sabía cuál era la diferencia entre un buen libro ditivo (divulgativo) y un buen libro lirario (literario). Halder le dijo que la diferencia consistía en la belleza, en la belleza de la historia que se contaba y en la belleza de las palabras con que se contaba esa historia."

"2.666" - Roberto Bolaño

"... esa clase de revelación que pasa frente a nosotros dejándonos sólo la certidumbre del vacío, un vacío que muy pronto escapa hasta de la palabra que lo contiene."

"2.666" - Roberto Bolaño

"Lo inútil se impone no como calidad de vida sino como moda o distintivo de clase, y tanto la moda como los distintivos de clase necesitan admiración, pleitesía." / Barry Seaman.

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Mirando para retratar by Juan José Lizama Ovalle is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.0 Chile License.