[Leí este párrafo cuando acababa el invierno de Londres. Era mi primer invierno y me había llamado mucho la atención el frío, pero sobretodo la corta duración de los días. Leer esto, de algún modo, fue una revelación, fue el sentido que me hizo lo que me llevó a guardarlo para esta entrada]
Pág. 34
"Ella dejaba en muchas ocasiones que se hiciera la oscuridad a su alrededor sin encender la lámpara. Les unía la discreta habitación a oscuras, su soledad, la música que aún vibraba en sus oídos. A él le exaltaba esta unión que suavizaba las aristas de su carácter e impregnaba de emoción su vida intelectual, y a veces se encontraba escuchando el sonido de su propia voz. Él pensaba que a los ojos de ella cobraba una talla angelical y, al percibir de un modo cada vez más cercano la ferviente naturaleza de su amiga, escuchaba una extraña voz impersonal que reconocía como suya, insistiendo en la incurable soledad del alma."

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